Qué hacer ante una desregulación en el aula: guía práctica para docentes
- por Soporte
Una desregulación es, ante todo, una señal: algo, en ese momento, superó la capacidad de respuesta de ese chico o esa chica. Leerla desde ese lugar cambia la forma de acompañarla.
Antes de la desregulación: anticipar
Muchas situaciones se reducen anticipando los cambios: avisar con tiempo que se acerca una actividad distinta, usar apoyos visuales para las rutinas y sostener consignas claras y predecibles. Anticipar reduce su frecuencia y su intensidad.
Durante la desregulación: acompañar con calma
En el momento en que ocurre, suele ayudar bajar la exigencia inmediata, ofrecer un espacio con menos estímulos y sostener una presencia calma. Acompañar con paciencia, dando tiempo a que baje la intensidad, suele ser la estrategia más efectiva.
Después de la desregulación: retomar con naturalidad
Una vez que pasó, conviene retomar la actividad con naturalidad, reponiendo la rutina habitual. Esto ayuda a que ese momento se integre como una parte más del proceso de aprendizaje de cada alumno.
El trabajo en equipo hace la diferencia
Cada desregulación tiene su propia historia. Pensarla junto con un equipo interdisciplinario y con la familia permite construir respuestas ajustadas a cada trayectoria.
Esta guía ofrece criterios generales de orientación; cada situación se enriquece con la lectura particular del equipo que acompaña a cada alumno.
Guardá este artículo para tenerlo a mano la próxima vez que lo necesites en el aula.
